Diabetes tipo 2: ¿terapéutica de segunda línea después de la metformina?

Investigadores de una red internacional analizaron datos relacionados con la salud de 246 millones de pacientes y encontraron una ligera ventaja de los inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 sobre las sulfonilureas en términos de infarto de miocardio y enfermedades oculares. Este hallazgo respalda la recomendación de 2017 de la Asociación Estadounidense de Endocrinólogos Clínicos y el Colegio Estadounidense de Endocrinología.

antecedentes

A menos que esté contraindicado, los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) reciben metformina como tratamiento de primera línea de acuerdo con las pautas de tratamiento existentes. Si la DM2 permanece sin controlar, se debe elegir entre las muchas opciones, como sulfonilureas, inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (DPP-4), inhibidores de la α-glucosidasa, inhibidores del cotransportador 2 de glucosa y sodio, receptor del péptido 1 similar al glucagón. elegido como fármaco de segunda línea. A diferencia de la terapia de primera línea, no existe un consenso claro sobre el tratamiento eficaz de segunda línea de la diabetes tipo 2 y existen grandes diferencias en la práctica asistencial.

La red Observational Health Data Sciences and Informatics (OHDSI) es una iniciativa internacional que tiene como objetivo estudiar el valor de los datos sanitarios analizados a gran escala. Los investigadores utilizan datos de registros médicos electrónicos y documentos de seguros para generar la base para futuras decisiones de tratamiento mediante el análisis de estos datos de la práctica médica.

El establecimiento de metas

En el proyecto presentado, los investigadores investigaron la cuestión de si la eficacia del tratamiento de segunda línea de la diabetes tipo 2 después del tratamiento inicial con metformina puede demostrarse a través de una red de investigación conjunta abierta.

Específicamente, se debían identificar aquellas clases de fármacos entre las sulfonilureas, los inhibidores de la DPP-4 y las tiazolidindionas que estaban asociadas con niveles reducidos de hemoglobina A1c (HbA1c) y un menor riesgo de infarto de miocardio, enfermedades renales y enfermedades oculares en pacientes con DM2 y metformina como terapia de primera línea [1].

metodología

Se tuvieron en cuenta los datos de los pacientes con DM2 que habían sido tratados con metformina y que tenían al menos una prueba de laboratorio de HbA1c previa. Como resultado, el paciente tenía que tener una receta para sulfonilureas, inhibidores de DPP-4 o tiazolidinedionas.

La medida de resultado primaria fue la primera observación de la reducción en los niveles de HbA1c al 7% de la hemoglobina total o menos después de prescribir un tratamiento de segunda línea. Los parámetros secundarios fueron la aparición de infarto de miocardio y enfermedades renales y oculares.

Se utilizaron registros médicos de ocho fuentes en tres países. Los datos se transfirieron a un modelo de datos común uniforme y se analizaron utilizando instrumentos de código abierto. Los parámetros objetivo se determinaron para cada centro de estudio. Mediante metanálisis, estos se combinaron para formar un consenso de recursos humanos para cada terapia de segunda línea.

Resultados

Se analizaron un total de 246.558.805 pacientes (126.977.785 mujeres [51,5%]). En pacientes con DM2, las sulfonilureas, los inhibidores de DPP-4 y las tiazolidindionas no mostraron diferencias en la reducción efectiva de los niveles de HbA1c al 7% o menos de la hemoglobina total después de la prescripción de metformina.

Los pacientes tratados con sulfonilureas mostraron un riesgo ligeramente mayor de infarto de miocardio en comparación con los pacientes que recibieron inhibidores de la DPP-4 (índice de riesgo de consenso 1,12; IC del 95%, 1,02-1, 24) y enfermedades oculares (índice de riesgo de consenso 1,15; IC del 95%, 1.11-1.19). El riesgo de enfermedad renal fue el mismo para las tres terapias de segunda línea investigadas.

Conclusión

En pacientes con DM2 y metformina, las opciones de terapia de segunda línea investigadas no difirieron ni en la reducción de los niveles de HbA1c ni en el riesgo de desarrollar enfermedad renal. El metanálisis mostró que las sulfonilureas tenían un riesgo ligeramente mayor de infarto de miocardio y enfermedades oculares en comparación con los inhibidores de DPP-4. El hallazgo respalda las recomendaciones actuales de la Asociación Estadounidense de Endocrinólogos Clínicos y el Colegio Estadounidense de Endocrinología de que se prefieren los inhibidores de DPP-4.

En opinión de los investigadores, el enfoque de estandarizar grandes cantidades de datos de pacientes relacionados con la salud existentes de diferentes países y sistemas de salud y evaluarlos conjuntamente en el marco de una red de investigación abierta y multinacional ha demostrado su utilidad. De esta manera se podrían responder preguntas, incluso si no es posible realizar estudios controlados.

A pesar de la amplia situación de los datos, los resultados con respecto a posibles factores de sesgo, como la población de pacientes y la práctica de prescripción en varios sistemas de reembolso, deben interpretarse con cautela.

El estudio contó con el apoyo financiero de varios donantes públicos, empresas farmacéuticas y una fundación.

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