Documento de posición: factores psicosociales en cardiología

La Sociedad Alemana de Cardiología - Investigación Cardíaca y Circulatoria (DGK) ha actualizado su “Documento de posición sobre la importancia de los factores psicosociales en cardiología” de 2013. El documento de posición revisado refleja el estado actual de la ciencia [1]. Ilumina las conexiones epidemiológicas y patogénicas entre los factores psicológicos y sociales y las enfermedades cardiovasculares. Además, hay referencias específicas a la comunicación centrada en el paciente, la detección de factores de riesgo psicosocial y las opciones de terapia en general y para enfermedades cardiovasculares individuales.

Factores psicosociales

Existe evidencia sólida de que los factores psicosociales tienen un alto impacto en el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular. Los factores de riesgo psicosocial también contribuyen significativamente al curso de las enfermedades cardiovasculares y pueden afectar la adherencia del paciente a la terapia. Los factores psicosociales incluyen:

  • Edad (diferentes perfiles de riesgo para pacientes jóvenes y ancianos)
  • Género (diferentes perfiles de riesgo para hombres y mujeres)
  • Situación socioeconómica (educación, ingresos, ocupación y lugar de residencia)
  • Red social (falta subjetiva u objetiva de apoyo social: "El efecto de la soledad sobre la mortalidad es comparable al tabaquismo").
  • Experiencias tempranas de estrés (violencia, negligencia, abuso sexual o emocional y desventaja social en la infancia)
  • Mecanismos biopsicosociales (estrés agudo y crónico, comorbilidad psicológica, entorno social, alfabetización en salud, resiliencia, rasgos de personalidad, etc.)
  • La calidad de vida como objetivo terapéutico de las enfermedades crónicas (bienestar físico, social y psicológico y afrontamiento de la vida cotidiana).

Papel central del médico de familia

El médico de familia juega un papel central en la atención médica a largo plazo de los pacientes cardiovasculares. Coordina el tratamiento de diferentes disciplinas médicas, especialmente para pacientes mayores multimórbidos. Conoce al paciente mejor que sus colegas debido al contacto a largo plazo y, por lo tanto, es más probable que reconozca los riesgos psicosociales y los aborde mejor debido a la confianza que ha aumentado. Sin embargo, el documento de posición enfatiza expresamente que los cardiólogos y las clínicas cardiológicas también deben tener en cuenta los factores psicosociales con más fuerza que antes al atender a sus pacientes.

Recomendaciones generales

Además de los clásicos factores de riesgo cardiovascular, el documento de posición recomienda indagar de forma rutinaria sobre factores de riesgo psicosocial como el estrés familiar o laboral, los contactos sociales y la afectividad negativa a la hora de realizar la anamnesis. Si existen indicios de un estrés psicosocial específico, se debe discutir con el paciente las opciones para su apoyo, ya sea un tratamiento médico o psicoterapéutico adicional, grupos de autoayuda, actividades deportivas (grupo de deportes cardíacos), etc.

La oferta de tratamiento debe tener en cuenta los aspectos específicos de la edad y el sexo, así como las preferencias personales del paciente. Para promover la adherencia a la terapia, es esencial que la decisión sobre los pasos diagnósticos y terapéuticos adicionales se tome de manera participativa con el paciente.

La rehabilitación reduce la mortalidad

En cinco estudios de cohortes controlados con 12.556 pacientes, la rehabilitación de seguimiento después de un infarto agudo de miocardio y después de una cirugía de derivación redujo significativamente la mortalidad por todas las causas, la tasa de reinfarto y la hospitalización durante un período de 1 a 2 años. Otros estudios confirman estos resultados para la enfermedad de las arterias coronarias y también para otras enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, las guías pertinentes recomiendan la rehabilitación de los pacientes después de un evento o procedimiento cardiovascular.

La rehabilitación de pacientes cardiovasculares se basa en un enfoque multidisciplinario y multimodal y, además de la terapia cardiológica, también incluye la impartición de conocimientos de salud, terapia deportiva y de ejercicios, apoyo motivacional, así como procedimientos de relajación y manejo del estrés. Las comorbilidades psicológicas deben registrarse al inicio de la rehabilitación y las ofertas psicoeducativas, incluidas las terapias grupales y el entrenamiento de relajación, deben hacerse al paciente.

Conclusión y apelación

Se ha demostrado que la consideración de factores psicosociales es útil en la atención cardiológica. Este hecho se tiene cada vez más en cuenta en las directrices y los documentos de posición de las sociedades profesionales nacionales e internacionales. Sin embargo, la implementación de este conocimiento en la práctica clínica es deficiente.

Además, aún no se han investigado adecuadamente los efectos de las intervenciones psicoterapéuticas o farmacológicas sobre el pronóstico del paciente. Por lo tanto, se deben realizar más estudios de tratamiento y se deben ofrecer oportunidades de capacitación más avanzadas, en particular capacitación en comunicación centrada en el paciente y atención psicosomática básica.