MS: Alemtuzumab también funciona después de fingolimod

antecedentes

En el tratamiento de la esclerosis múltiple (EM) recidivante de gran actividad, el agente inmunoterapéutico fingolimod se clasifica como un fármaco de categoría 2. Fingolimod detiene los linfocitos de los ganglios linfáticos y otros órganos linfoides. Durante su duración de acción, reduce el número de linfocitos en el SNC y, por lo tanto, previene nuevos ataques de EM.

Dilema del tratamiento

Si se interrumpe el uso de fingolimod, los brotes de EM pueden reaparecer de forma grave. Dado que la linfopenia causada por fingolimod puede durar hasta dos meses, no está claro cuándo se puede llevar a cabo una terapia de seguimiento con, por ejemplo, anticuerpos monoclonales sin pérdida de efectividad. Esperar demasiado, por otro lado, puede reactivar la EM y causar recaídas graves.

Alemtuzumab

La seguridad y eficacia del anticuerpo monoclonal alemtuzumab en el tratamiento de la esclerosis múltiple remitente-recurrente (EMRR) de gran actividad ya se ha investigado y probado ampliamente en pacientes sin tratamiento previo o después de la terapia de primera línea. Aún no se ha estudiado si el tratamiento previo con fingolimod influyó en la seguridad y eficacia de alemtuzumab. Un estudio español se ha puesto al día con [1].

El establecimiento de metas

El objetivo del estudio fue analizar la eficacia y seguridad de alemtuzumab en el tratamiento de pacientes con EM después de la terapia con fingolimod. Una cohorte de pacientes con EM que recibieron rituximab después de la terapia con fingolimod sirvió como grupo de comparación.

metodología

El estudio incluyó a pacientes con EM de la clínica neurológica de Valencia que tuvieron que interrumpir la terapia con fingolimod porque seguían teniendo brotes o no podían tolerar el fármaco. Los pacientes que necesitaron tratamiento adicional antes de 2014 recibieron rituximab fuera de etiqueta. Cuando se aprobó alemtuzumab para la indicación de EMRR en 2014, los siguientes pacientes fueron tratados con este ingrediente activo.

Fases de lavado

El grupo de rituximab sirvió como cohorte comparativa en el estudio. El cambio de fingolimod a rituximab tuvo lugar después de una fase de lavado de un promedio de cinco semanas. El período de lavado al cambiar a alemtuzumab fue de seis semanas en promedio. Al inicio de la terapia con ambos anticuerpos monoclonales, el recuento de linfocitos se había normalizado en la mayoría de los pacientes.

Resultados

De los 55 pacientes con EM cuyos datos se incluyeron en el estudio, 27 recibieron rituximab y 28 recibieron alemtuzumab. Los pacientes de la cohorte de rituximab habían estado enfermos un poco más (media de 11,4 años) que los del grupo de alemtuzumab (media de 7,8 años). La mayoría de los pacientes (76,4%) eran mujeres.

Reducción de la tasa anual de recaídas

El período medio de observación después de suspender el fingolimod fue de 20,9 meses (de seis meses a más de 2 años). La tasa de recaída anualizada (ARR) se redujo significativamente para alemtuzumab de 1,29 a 0,004 y para rituximab de 1,24 a 0,02. No hubo diferencias estadísticamente significativas entre los grupos. No hubo efectos secundarios inesperados ni con rituximab ni con alemtuzumab.

Conclusión

Con alemtuzumab, se podría lograr un estado libre de actividad de la enfermedad medible (sin evidencia de actividad de la enfermedad [NEDA]) después de la terapia con fingolimod. Al comienzo de la terapia con alemtuzumab, los recuentos de linfocitos de los participantes se habían normalizado en gran medida. En el ámbito clínico, se demostró que alemtuzumab es tan eficaz y seguro como rituximab. Sin embargo, el estudio es un estudio observacional con un pequeño número de pacientes.