¿El Alzheimer es más común en los profesionales del fútbol?

antecedentes

Ha habido informes de una mayor incidencia de enfermedades neurodegenerativas como la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia en atletas profesionales en varios deportes de contacto.

La encefalopatía traumática crónica (CTE), que se produce como resultado de lesiones menores repetidas en la cabeza, se ha descrito en varios deportes como el boxeo, el fútbol americano y el rugby. "Es interesante que una tauopatía se encuentre tanto en la ETC como en las enfermedades neurodegenerativas [1]", enfatiza el profesor Dr. Peter Berlit, secretario general de la Sociedad Alemana de Neurología (DGN) [2].

La incidencia de enfermedades neurodegenerativas en futbolistas profesionales aún no se ha investigado adecuadamente.

El establecimiento de metas

En un estudio de cohorte retrospectivo, los investigadores dirigidos por el profesor Dr. Daniel Mackay del Instituto de Salud y Bienestar de la Universidad de Glasgow investigó la incidencia de enfermedades neurodegenerativas en ex profesionales del fútbol [3].

metodología

El estudio comparó la mortalidad por enfermedades neurodegenerativas en 7.676 ex profesionales del fútbol con la de 23.028 controles de la población general. Se hizo una correspondencia entre los dos grupos con respecto al género, la edad y el estatus social. La causa de la muerte se registró y evaluó para los participantes que murieron durante el período de observación.

Además, se compararon los datos sobre la farmacoterapia para la demencia en las dos cohortes.

Resultados

En un tiempo medio de observación de 18 años, murieron 1.180 personas de prueba (15,4%) del grupo de fútbol y 3.807 personas de prueba (16,5%) del grupo de control. La mortalidad global fue menor en el grupo de exprofesionales del fútbol hasta los 70 años que en el grupo control. La relación se invirtió en el grupo de mayores de 70 años. En este rango de edad, la mortalidad global fue menor en el grupo de futbolistas.

Diferencias entre los grupos según la causa de muerte

Los exfutbolistas profesionales tenían una tasa de mortalidad por cardiopatía isquémica más baja que el grupo control (hazard ratio [HR] 0,80; intervalo de confianza [IC] 95% 0,66-0,97; p = 0,02). Esto también se aplica a la comparación de la mortalidad por cáncer de pulmón [HR 0,53; IC del 95%: 0,40-0,70; p <0,001).

La comparación de la mortalidad por enfermedades neurodegenerativas resultó diferente: en el grupo de futbolistas, las enfermedades neurodegenerativas se enumeraron como causa de muerte con un 1,7%, mientras que en el grupo control el 0,5% de los participantes fallecieron como consecuencia de una enfermedad neurodegenerativa (95 % IC 2,11 -5,62; p <0,001). No se encontró diferencia entre jugadores de campo y porteros. La enfermedad neurodegenerativa más común que resultó en la muerte entre los ex futbolistas fue el Alzheimer, y la enfermedad de Parkinson fue la causa menos común de muerte.

Diferencias en la medicación entre los dos grupos.

A los participantes del grupo de fútbol se les prescribió medicamentos con más frecuencia debido a su demencia que a los participantes del grupo de control (razón de posibilidades 4,90; IC del 95%: 3,81-6,31, p <0,001).

Conclusión

Los resultados de este estudio epidemiológico retrospectivo mostraron un aumento de la tasa de mortalidad por enfermedades neurodegenerativas en exfutbolistas profesionales en comparación con una cohorte de la población general. Los exfutbolistas tenían más probabilidades de recibir medicamentos para su demencia que los del grupo de control. Los autores del estudio señalan que los resultados se aplican solo a futbolistas profesionales y no a aficionados.

“Se puede especular si las bolas de cabeza y las lesiones cerebrales traumáticas pueden conducir a un mayor riesgo de enfermedades neurodegenerativas, lo que se ha discutido una y otra vez en el pasado”, explica el profesor Dr. medicina Hans-Christoph Diener, portavoz de prensa de DGN.

Limitaciones del estudio

El diseño retrospectivo del estudio no es adecuado para demostrar una relación causal. Por tanto, los científicos exigen una investigación prospectiva de la cuestión.