DGN 2020: Evite la enfermedad de Alzheimer - Prevención de la demencia

Esto plantea grandes interrogantes no solo a los médicos, sino también a los científicos, que la profesora Agnes Flöel del Hospital Universitario Greifswald trató en el congreso de neurología.

“Cuando se trata del síndrome clínico de la demencia, la prevención primaria comienza relativamente tarde. [..] Entonces tiene sentido, como en los estudios actuales, incluir [...] personas de 60, 70 años. Pero si partimos del concepto de enfermedad de Alzheimer, entonces con los primeros cambios neurológicos ya no sería prevención primaria. Uno tendría que ir antes de eso. Es decir, comienza a más tardar en la mediana edad ”, explica el científico [1], explicando problemas fundamentales en la investigación preventiva. Los factores protectores ya se forman en la vida temprana: las actividades físicas, cognitivas y sociales y una buena educación en los primeros años de vida forman factores protectores contra la enfermedad de Alzheimer y la demencia. La obesidad, el abuso de alcohol, el tabaquismo, la diabetes mellitus y la depresión, por otro lado, pueden tener efectos negativos desde el inicio de la vida y favorecer el desarrollo de la demencia. En la vejez, por ejemplo, la obesidad ya no es un factor de riesgo tan alto, dice el profesor Flöel [2].

En los últimos años, varios estudios han analizado los efectos de la actividad física, incluidos estudios de intervención más pequeños [3, 4, 5]. Allí se midió que, por ejemplo, el volumen del hipocampo aumentaba a través de la actividad física. En el estudio LIFE a gran escala, sin embargo, estos resultados no pudieron reproducirse. Incluso las intervenciones de salud y el asesoramiento hasta ahora no han mostrado un efecto científicamente sólido.

La situación es diferente con la nutrición: el ayuno conduce a la descomposición de los desechos celulares y el cuerpo puede envejecer de manera más saludable. Una restricción de calorías de tres meses, por ejemplo, ya conduce a una mejora en la memoria. “No es tan importante estar más delgado. El estímulo agudo de la restricción calórica es lo importante ”, dice el profesor Flöel [6, 7]. Este estímulo se puede simular utilizando miméticos como la espermidina [8]. Si se añade a la dieta, el volumen del hipocampo y el grosor cortical aumentan [9]. Para comprobar si este efecto también es evidente en personas con pérdida cognitiva subjetiva, ella y su equipo están llevando a cabo actualmente un estudio de fase IIb de intervención en el que las personas reciben espermidina durante 12 y 18 meses, respectivamente. Los primeros resultados deberían llegar en un futuro próximo.

Hasta entonces, el científico recomienda: "De momento, los sospechosos habituales siguen siendo: evitar los factores de riesgo vascular, que es lo que dice la guía S3 sobre demencia". También se recomiendan la actividad física, una vida mental y social activa y una dieta equilibrada. Asimismo, sueño adecuado. "La prevención primaria tiene que empezar antes", aconseja la experta Agnes Flöel. Quizás entonces sería posible posponer el momento en el que estalla la demencia tanto que estaría fuera de la vida del paciente.

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