Recetar medicamentos antiepilépticos después de un primer ataque no provocado

antecedentes

Las epilepsias son enfermedades neurológicas crónicas que se presentan con un máximo en los primeros años de vida y con una incidencia creciente más allá de los 60 años. La probabilidad de desarrollar epilepsia a lo largo de la vida es del 3 al 4%. Algunos de los afectados solo tendrán una convulsión en su vida. Una única crisis epiléptica sin hallazgos adicionales es sólo una indicación de tratamiento antiepiléptico si el paciente así lo desea [1]. Sin terapia, aumenta el riesgo de recurrencia.

Se han aprobado más de 20 principios activos diferentes para el tratamiento de la epilepsia. Los diferentes ingredientes activos se adaptan de manera diferente a las diferentes formas de epilepsia. Los medios que se pongan en duda dependen no solo de su eficacia, sino también de los posibles efectos secundarios. El perfil de riesgo-beneficio de una terapia también debe sopesarse desde una perspectiva socio-médica y de cumplimiento [2].

Según la práctica actual, el umbral de tratamiento es de alrededor del 60% de riesgo de recurrencia durante 10 años, según el riesgo de recurrencia después de dos ataques [3]. Este umbral se puede alcanzar después de una convulsión con ciertas características: EEG epileptiforme, anomalía en las imágenes cerebrales, lesión cerebral previa y / o aparición nocturna [4]. No se tiene en cuenta el estado de salud y el estilo de vida de un paciente.

El establecimiento de metas

Un equipo de investigadores de la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de Massachusetts estudió el impacto del tratamiento antiepiléptico inmediato en los años de vida ajustados por calidad esperados (AVAC) en comparación con el tratamiento antiepiléptico retardado en pacientes adultos con una primera crisis epiléptica no provocada [5 ].

metodología

Para ello, los investigadores crearon un estudio clínico simulado (modelo de decisión de Markov). Utilizaron tres escenarios como base, que representaban a pacientes con diferentes riesgos de recurrencia de las convulsiones y diferentes efectos de las convulsiones en su calidad de vida (QOL). Usando una simulación de cohorte, determinaron qué estrategia de tratamiento maximizaría el AVAC esperado de un paciente. Sobre la base de datos clínicos, se llevaron a cabo análisis de sensibilidad para definir umbrales de decisión sobre rangos de medición plausibles. Se tuvieron en cuenta la tasa de recurrencia de las convulsiones, el efecto de las recurrencias de las convulsiones sobre la calidad de vida y la eficacia de los fármacos antiepilépticos.

Resultados

Para los pacientes con un riesgo moderado de convulsiones recurrentes (52,0% durante 10 años después de la primera convulsión), los investigadores encontraron una ligera ventaja del tratamiento antiepiléptico inmediato (19,40 AVAC) en comparación con el tratamiento diferido (18,95 AVAC).

Bao y colaboradores interpretan los resultados de los análisis de sensibilidad, en los que se tuvieron en cuenta los parámetros clínicos más importantes, en el sentido de que con una tasa de recurrencia de convulsiones durante 10 años ≤38.0%, con una disminución de la calidad de vida debido a convulsiones recurrentes de ≤0,06 y con una eficacia de los fármacos antiepilépticos para reducir la tasa de recurrencia de las convulsiones en un ≤16,3%, el tratamiento diferido con fármacos antiepilépticos es más apropiado.

Conclusión

El presente modelo analítico de decisiones proporciona evidencia de que el tratamiento antiepiléptico inmediato es preferible al tratamiento diferido en pacientes adultos con un primer ataque sobre una amplia gama de variables clínicamente relevantes.

Los autores del estudio señalan que la tasa de recurrencia de las crisis a los 10 años que, según el presente análisis, justifica el tratamiento con fármacos antiepilépticos (38,0%) es significativamente inferior al umbral del 60% utilizado en las recomendaciones actuales.