Posible biomarcador para la detección temprana de Alzheimer y Parkinson

Para que las células humanas funcionen, es necesaria una interacción coordinada de los diversos orgánulos celulares. Si hay interrupciones en los canales de comunicación, generalmente se activa una respuesta de estrés. Esto es necesario para que las células sobrevivan. Investigadores suizos de la Universidad de Basilea, en colaboración con científicos británicos e italianos, han demostrado ahora este proceso en las neuronas del cerebro [1].

Expresión de FGF21 en estrés celular

Los neuropatólogos pudieron demostrar que los trastornos en las mitocondrias afectan a los orgánulos de las células vecinas, como el retículo endoplásmico [2]. La reacción de estrés resultante conduce a la liberación del factor de crecimiento de fibroblastos 21 (FGF21 [factor de crecimiento de fibroblastos 21]) en las neuronas afectadas.

Factores de crecimiento de fibroblastos

FGF21 pertenece a la familia de factores de crecimiento de fibroblastos. Se cuentan entre las proteínas señal que cumplen importantes funciones reguladoras en el crecimiento, diferenciación y regeneración celular. FGF21 actúa como una sustancia mensajera y ya se ha demostrado en varios sistemas modelo de enfermedades neurodegenerativas. Es importante que la detección tenga lugar antes de la muerte de las células neuronales.

Estrés celular crónico y enfermedades neurodegenerativas

El estrés celular crónico es un factor importante en el desarrollo de enfermedades neurodegenerativas. Por tanto, el FGF21 podría utilizarse para la detección precoz de enfermedades como el Alzheimer o el Parkinson. Sin embargo, se necesitan más estudios aquí, ya que FGF21 también se produce en otros tejidos y órganos y está influenciado por varios factores.

Influencias en FGF21

Los niveles de FGF21 están influenciados por el ritmo circadiano y la dieta. En el hígado, FGF21 está bajo la influencia de factores dietéticos. De acuerdo con esto, las hepatopatías, la diabetes y la obesidad también tienen efecto sobre FGF21. Una de las consideraciones de los investigadores para eludir esta influencia, al menos para el sistema nervioso central, sería determinar FGF21 en el LCR. Sin embargo, estudios en ratones han demostrado que la sustancia mensajera puede atravesar la barrera hematoencefálica [3].

Biomarcadores necesarios para desarrollar terapias causales

Los investigadores señalan que el FGF21, como posible biomarcador, ciertamente no es adecuado para diferenciar entre diferentes enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, tal biomarcador, que surge en el propio SNC, sería un gran avance en el cribado presintomático de enfermedades del SNC etiológicamente diferentes. Un biomarcador robusto sería uno de los requisitos previos para el desarrollo de enfoques de tratamiento causal dirigidos contra el estrés celular crónico.