TARIFAS: método seguro y útil para estudiar la disfagia

antecedentes

La disfagia neurogénica es uno de los síntomas potencialmente mortales más comunes de enfermedades neurológicas como un accidente cerebrovascular, demencia o esclerosis múltiple. Las consecuencias clínicas de la disfagia pueden ser graves y afectar el pronóstico del paciente.

Independientemente de la enfermedad subyacente, pueden ocurrir complicaciones típicas como neumonía por aspiración, desnutrición y deshidratación y, en última instancia, conducir a un aumento de la mortalidad. Además, la disfagia puede provocar un deterioro psicológico en el paciente. Se ha demostrado una conexión entre la disfagia y el aislamiento social y la depresión.

La evaluación endoscópica funcional de la deglución (FEES) es uno de los métodos más utilizados para examinar la deglución. Una gran ventaja de este examen es que se puede realizar al lado de la cama del paciente, donde también se puede realizar en pacientes inmóviles o que no cooperan. Esto hace que incluso sea posible utilizar este examen en la unidad de cuidados intensivos o en la sala de accidentes cerebrovasculares. Además, la secreción orofaríngea y los mecanismos de limpieza como la tos pueden examinarse directa y fácilmente a través del examen.

El FEES no solo se utiliza en neurología sino también, por ejemplo, en pediatría, geriatría y medicina de cuidados intensivos. A pesar de su uso frecuente, solo hay unos pocos estudios que han examinado los posibles efectos secundarios y los beneficios clínicos de esta investigación.

El establecimiento de metas

En el presente estudio multicéntrico, se evaluaron prospectivamente la seguridad de FEES y sus beneficios en el tratamiento clínico de la disfagia [1].

metodología

Entre septiembre de 2014 y mayo de 2017, se reclutó a 2.401 pacientes en 23 hospitales de Alemania y Suiza para participar en el presente estudio. Los pacientes fueron reclutados en diez centros neurológicos, nueve centros de rehabilitación y cuatro centros geriátricos.

Se registraron las características del paciente (sexo, edad, diagnóstico principal, terapia antitrombótica o anticoagulación) y títulos profesionales del examinador (médico o logopeda) así como la experiencia en función del número de FEES realizadas. Además, se documentaron los efectos secundarios (aparición de epistaxis, laringoespasmo, bradicardia, cambios de conciencia), parámetros cardiorrespiratorios (frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, presión arterial), la gravedad de la disfagia y las consecuencias clínicas de la FEES.

La ingesta de alimentos de los pacientes se calificó mediante la Escala de ingesta oral funcional (FOIS), que varía de 1 (sin ingesta de alimentos por vía oral) a 7 (ingesta de alimentos completamente por vía oral sin restricciones).

Los pacientes fueron calificados como casos complejos si la investigación se consideraba particularmente desafiante. Este fue el caso cuando los pacientes mostraron insuficiencia respiratoria, estaban inquietos, usaban un tubo de traqueotomía o tenían una comprensión limitada de la situación o una vigilancia fluctuante.

Resultados

Se incluyeron en el presente estudio un total de 2.401 pacientes con una edad media de 69,8 ± 14,6 años. El 42,3% de ellos eran mujeres. Más del 45% de los pacientes se clasificaron como casos complejos. La mayoría de los pacientes tenían un ictus (61%) y la enfermedad de Parkinson (6,5%) como diagnóstico principal. Solo unos pocos pacientes padecían disfagia debido a enfermedades no neurológicas (por ejemplo, tumores 2%, disfagia psicógena 1,4% o neumonía 0,5%).

La mayoría de los pacientes fueron examinados durante una estancia hospitalaria (70,5%) o en rehabilitación (20,5%). Solo el 9% de los pacientes eran ambulatorios. De los pacientes hospitalizados, el 47% estaban en la sala normal, el 31% en una sala de cuidados intermedios y el 22% en una sala de cuidados intensivos.

Los logopedas participaron en casi todos los exámenes FEES (95,5%). El 41% de los exámenes fueron realizados por logopedas y el 59% por médicos. El tiempo medio de exploración fue de 10 minutos. El examen fue calificado por el 70% de los pacientes como no desagradable o sólo un poco incómodo. El 10,3% de los pacientes encontró que el examen era moderadamente incómodo y el 3,7% muy incómodo. El 16,3% de los pacientes no pudo comentar al respecto.

El 2% de los exámenes se asociaron a complicaciones. Estos incluyeron epistaxis (1,4%), disminución del nivel de conciencia (0,3%), bradicardia (0,3%) y, muy raramente, laringoespasmo (0,1%). Todas las complicaciones encontradas fueron autolimitadas y se resolvieron sin una intervención específica. Se encontró correlación entre la ocurrencia de complicaciones y la experiencia del endoscopista. En más del 50% de los estudios, FEES dio lugar a cambios en la estrategia de ingesta alimentaria de los pacientes. En la mayoría de los casos, se podría realizar una actualización hacia la dieta oral. En el 13% de los pacientes, se recomendó restringir la ingesta de alimentos por vía oral. En pacientes traqueostomizados, más del 25% de los pacientes pudieron decanularse después del examen.

Conclusión

El estudio mostró que FEES es un procedimiento seguro. Esto también se aplica si lo llevan a cabo examinadores con menos experiencia. La investigación tiene un beneficio significativo para el curso clínico y el manejo de la disfagia de los pacientes.

Con la ayuda del FEES, se pudo realizar un examen clínicamente significativo de la gravedad de la disfagia. "En general, este estudio sugiere que la atención de los pacientes con disfagia en Alemania es ejemplar de manera interdisciplinaria", explicó el primer autor del estudio, el profesor Dr. Rainer Dziewas del Hospital Universitario Münster [2]. "En cualquier caso, sería deseable que en el futuro se persiguiera una mejora adicional en la atención y que fuera acompañada de forma constante por proyectos científicos".

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