Enfermedad mental durante y después de una infección por coronavirus

antecedentes

Después de la pandemia de SARS en 2002/2003 y la epidemia de MERS en 2012, el SARS-CoV-2 fue el tercer brote importante de coronavirus en 2019. Además de los síntomas respiratorios, los pacientes infectados a veces muestran cambios cognitivos y afectivos. En consecuencia, los coronavirus también parecen tener un impacto en áreas de comportamiento y percepción. La conexión entre las enfermedades psiquiátricas y neuropsiquiátricas y el coronavirus era actualmente objeto de una investigación por parte de un equipo de investigación inglés.

metodología

En una revisión sistemática y un metanálisis, los científicos evaluaron datos de 3559 personas con infección por coronavirus presunta o confirmada por laboratorio por SARS-CoV, MERS-CoV o SARS-CoV-2. En la encuesta se incluyó información de 65 estudios y 7 preprints. La edad de los infectados osciló entre 12,2 y 68 años, el período de seguimiento varió entre 60 días y 12 años.

Se excluyeron los estudios que se limitaron a complicaciones neurológicas sin síntomas neuropsiquiátricos específicos y aquellos que examinaron los efectos indirectos de las infecciones por coronavirus en la salud mental de personas no infectadas (por ejemplo, a través de medidas a distancia, aislamiento o cuarentena).

El establecimiento de metas

La exploración incluyó las siguientes prioridades, que se evaluaron durante y después de la infección aguda por coronavirus:

  • quejas psiquiátricas, incluida la gravedad de los síntomas
  • Diagnósticos sobre la base de la CIE-10, DSM-IV o la clasificación china de trastornos mentales (tercera edición), así como sobre la base de escalas psicométricas.
  • Calidad de vida
  • Hora de reanudación del empleo o actividad laboral

Resultados

Durante la infección viral aguda, los pacientes que fueron hospitalizados por SARS o MERS mostraron principalmente:

  • Confusión (36 de 129 pacientes)
  • estado de ánimo depresivo (42 de 129)
  • Ansiedad (46 de 129)
  • Trastornos de la memoria (44 de 129)
  • Insomnio (54 de 129 pacientes)

En un estudio, se encontraron manías y psicosis inducidas por esteroides en 13 de 1744 pacientes con SARS agudo.

Quejas psicológicas después de la enfermedad.

Las quejas psicológicas más comunes después de una infección por corona incluyen:

  • estado de ánimo deprimido (35 de 332 pacientes)
  • Insomnio (34 de 280)
  • Ansiedad (21 de 171)
  • Irritabilidad (28 de 218)
  • Trastornos de la memoria (44 de 233)
  • Fatiga (61 de 316)

Un estudio informa recuerdos traumáticos (55 de 181) y trastornos del sueño (14 de 14).

De 580 pacientes de seis estudios, 446 pudieron reanudar o regresar al trabajo después de un promedio de 35,5 meses.

Los trastornos de la memoria siguen siendo posibles un año después de la enfermedad.

Las quejas psicológicas pueden persistir después de la infección durante meses. Esto es especialmente cierto para los pacientes con síntomas de síndrome de dificultad respiratoria aguda grave. En la mayoría de los pacientes, los problemas de memoria, los trastornos de atención, la falta de concentración y las dificultades con la velocidad de procesamiento mental persistieron durante un año después de la enfermedad corona.

Características especiales de COVID-19

Un estudio con pacientes con COVID-19 registró una mayor incidencia de síntomas que indican delirio. 26 de 40 pacientes en una unidad de cuidados intensivos tenían estados de confusión; 40 de 58 inquietudes. En otro estudio, 17 de 82 pacientes sufrieron cambios en la conciencia. En otro estudio más, 15 de 45 pacientes con COVID-19 mostraron síndrome cerebral frontal (síndrome disejecutivo) después del alta hospitalaria. Además, hubo dos informes de encefalopatía hipóxica y un informe de encefalitis.

La etiología de las quejas psiquiátricas hasta ahora no está clara

La etiología de las quejas psiquiátricas después de una infección por coronavirus aún no está clara. Se considera probable una génesis multifactorial. Entre otras cosas, se discutirá lo siguiente:

  • efectos directos de la colonización viral (incluida una infección cerebral)
  • una enfermedad cerebrovascular (también asociada con una condición procoagulante)
  • el grado de deterioro fisiológico, por ejemplo, durante la hipoxia)
  • reacciones inmunologicas
  • intervenciones médicas
  • aislamiento social
  • preocupación por el contagio de otros
  • Miedo al estigma

Debilidades del estudio

Con la gran cantidad de personas infectadas con SARS-CoV-2, según los resultados del estudio, se esperan efectos considerables en la salud mental. Sin embargo, el análisis muestra considerables debilidades. Esto incluye la inclusión de artículos preimpresos o preimpresos sin revisión por pares, la exclusión de artículos en idiomas distintos al inglés y la inclusión de estudios con muestras muy pequeñas. Además, la mayoría de los estudios encontraron deficiencias cualitativas; muy pocos incluyen mediciones biológicas objetivas como marcadores de sangre periférica, hallazgos de LCR, EEG o imágenes cerebrales. Además, solo unos pocos estudios incluyeron grupos de comparación.

Se necesita más investigación

En estudios futuros, la prevalencia de síntomas psiquiátricos en pacientes con infecciones por coronavirus debería examinarse sistemáticamente, según los científicos ingleses. Además, sería deseable una cohorte prospectiva de pacientes con SARS-CoV-2. Idealmente, la salud mental se evaluará antes de la infección y se registrarán otros posibles factores perturbadores. Sería útil un grupo de comparación de otros pacientes que ingresan clínicamente de forma aguda. También debería haber medidas estandarizadas para los trastornos psiquiátricos.

Se necesitan más estudios para determinar si la gravedad de una infección por coronavirus se correlaciona con la aparición de síntomas psiquiátricos. Al mismo tiempo, los estudios de casos y controles de la inmunorreactividad contra el virus SARS-CoV-2 en poblaciones psiquiátricas (utilizando mediciones serológicas) podrían proporcionar una indicación de si la infección es realmente un factor de riesgo de trastornos psiquiátricos.