Epilepsia: ritmos circadianos y circasepticos confirmados

antecedentes

Durante mucho tiempo se ha asumido que la epilepsia está sujeta a ritmos cíclicos, con la frecuencia de las convulsiones aumentando y disminuyendo a intervalos regulares durante semanas, meses o incluso años. Hasta ahora, los investigadores no han encontrado una explicación para los patrones de convulsiones muy largos y un ciclo hormonal razonado o factores ambientales. Hasta ahora, los estudios solo han estado disponibles durante períodos de tiempo relativamente cortos o solo en un pequeño número de pacientes.

El establecimiento de metas

Este estudio realizado por un equipo australiano de investigadores tuvo como objetivo cuantificar la fuerza y ​​la prevalencia de los ciclos de convulsiones en múltiples escalas de tiempo en un gran grupo de pacientes con epilepsia [1].

metodología

Karoly y sus colegas de la Universidad de Melbourne, Australia, utilizaron las dos bases de datos más completas de convulsiones humanas, NeuroVista (Melbourne, Australia) y SeizureTracker (EE. UU.), Para este estudio de cohorte retrospectivo, y analizaron datos de pacientes con epilepsia utilizando técnicas de circular estadísticas para caracterizar mejor la ocurrencia y frecuencia de episodios convulsivos.

La base de datos de NeuroVista contiene datos sobre pacientes con epilepsia focal difícil de tratar. La información ingresada en la grabación de SeizureTracker es seleccionada por los propios participantes y no cumple con ningún criterio específico. Para la evaluación actual, los investigadores tomaron en cuenta los datos de pacientes con al menos 30 o 100 convulsiones.

Los investigadores examinaron la presencia de ciclos de convulsiones en múltiples escalas de tiempo utilizando la longitud media resultante (valor R). Comprobaron la uniformidad circular con la ayuda de las pruebas de Rayleigh y Hodges-Ajne y confirmaron los resultados de la prueba de Rayleigh para la fase de incautación con simulaciones de Monte Carlo.

Resultados

Karoly y sus colegas utilizaron datos de doce personas del estudio NeuroVista (datos del 10 de junio de 2010 al 22 de agosto de 2012) y de 1118 personas de la base de datos SeizureTracker (datos del 1 de enero de 2007 al 19 de octubre de 2015) para el análisis) .

Once (92%) de doce pacientes en la cohorte NeuroVista y al menos 891 (80%) de los 1118 pacientes en la cohorte SeizureTracker mostraron una modulación circadiana (24 horas) de sus tasas de convulsiones.

En la cohorte de NeuroVista, un paciente (8%) tuvo un ciclo exactamente semanal, dos pacientes más (17%) tuvieron un ciclo aproximadamente semanal. En la cohorte SeizureTracker, según el modelo estadístico, hubo fuertes correlaciones con un período claro de 7 días en 77 (7%) a 233 (21%) de los 1118 pacientes.

En la cohorte de NeuroVista, dos pacientes (17%) tuvieron convulsiones en un ciclo de dos semanas. En la cohorte de SeizureTracker, entre 151 (14%) y 247 (22%) pacientes tuvieron ciclos de convulsiones importantes que duraron más de 3 semanas.

Ciertos ciclos de convulsiones ocurrieron por igual en hombres y mujeres, y las tasas de convulsiones se distribuyeron uniformemente en todos los días de la semana.

Conclusión

Los autores enfatizan que las convulsiones siguen patrones de tiempo fijo, son específicas del paciente y están más extendidas de lo que se sabía anteriormente. Están de acuerdo con el consenso general de que la mayoría de las enfermedades epilépticas fluctúan a diario. Las variaciones en la tasa de convulsiones son de gran importancia clínica. La identificación y el seguimiento de los ciclos de convulsiones en función de cada paciente debe ser una rutina en el tratamiento de la epilepsia. Esto podría aumentar la seguridad del paciente y optimizar el uso de medicamentos.

Limitaciones del estudio

Los autores señalan que el hecho de que los pacientes del estudio SeizureTracker informaran de forma independiente y posiblemente no sobre todas las convulsiones podría haber distorsionado los resultados del estudio. Otra debilidad de los datos podría ser la falta de registro de las horas de sueño y vigilia, así como las horas en que se tomó el medicamento.

El estudio fue financiado por el Consejo Nacional Australiano de Investigación Médica y de Salud.